Aunque hubieron muchos obstáculos en el camino, llegamos, luego de 3 meses de correr sin parar, por fin llegamos. Sigo y sigo corriendo. Y lo veo. Esta caminando tranquilamente por el pasillo, todo lo contrario a lo que yo hago ahora. Y de un momento a otro mis brazos están rodeando su cintura, mi mejilla está apoyada en su espalda y mi respiración está tan acelerada que hasta tiemblo un poco. Puedo sentir su característico aroma. No puede verme, el está de espaldas a mi, pero si puede...